Sendero y gastronomía en Arriate

 

Este domingo hemos compartido plan con los Abuelos. De pequeña eran ellos los que me enseñaron a salir a pasear al monte cada fin de semana, a apreciar y respetar la naturaleza y disfrutar de un día en familia recargando pilas para toda la semana entre bosques, gnomos, ríos… y si podíamos, terminar la caminata saboreando la gastronomía en algún restaurante de la zona.

Me hacía especial ilusión poder ser yo la que les armase el plan esta vez y hacer un sendero con ellos, que nosotros no hubiésemos hecho aún. Tengo rutas de senderismo con niños apuntadas desde hace tiempo para poder hacerlas, excursiones en familia que voy guardando en mi tablero de Pinterest, porque sé que las iremos haciendo poco a poco.

La idea era dar un paseo rodeados de naturaleza y encontré el sendero de Arriate-Arroyo de la Ventilla. Al averiguar me salió este artículo del Diario Sur que os lo dejo por si os interesa. Me pareció fantástico y lo apunté para ir. Así de paso aprovechamos la ocasión y conocíamos el pueblo de Arriate y la zona. No la hicimos como indicaba en el artículo. La iniciamos desde el alojamiento el Huertecillo. Al preguntar a la gente que allí vivía, nos indicaron que se podía acceder por allí mismo.

 

Desde Málaga dirección Ronda el pueblo de Arriate está a 1h y 20min más o menos. Comenzamos el día dejando la costa a nuestras espaldas y enseguida vemos que empieza a cambiar el paisaje del interior. Llegando a la Serranía de Ronda vemos los extensos campos y más campos todos sembrados que te llenan la vista. Terrenos con cortijos, animales, árboles… ¡qué maravilla de lugar!

Una vez en Arriate la emoción de Marcos nos contagia al resto al empezar la ruta, es como si en ella nos fuésemos a encontrar a animales que nos hablan y árboles que bailan etc… (Léase que ha visto la película de Narnia la 1 y la 2 hace poco😉) En el sendero nos hemos encontrado con un paisaje auténtico de otoño. Con unos tramos muy bonitos entre puentes de madera y árboles de todo tipo. Álamos enormes, nogales, árboles frutales, como el manzano y mogollón de hojas caídas en el suelo con su gama de pantone otoñal, ha sido precioso. Hemos visto el recorrido del río, hemos observado caracoles que había por el camino y hemos traído nueces para casa. Y un limón que encontró el abuelo, me dice Marcos que lo ponga 🙂

 

 

 

 

 

El paseo fue corto pero muy intenso. Cuando decidimos volver porque ya era la hora de comer, nos esperaba una mesa preciosa en el restaurante “Muelle de Arriate” con un gran ventanal con vistas a la sierra de Grazalema. Un restaurante muy acogedor. La casa es la antigua estación de ferrocarril, con pocas mesas, bonita decoración y con una carta de temporada donde la variedad de ingredientes me ha llamado la atención. Nuestra elección para compartir ha sido, la ensalada de brotes tiernos con vinagreta balsámica con frutos del bosque, un alucinante plato de milhojas de verduras de temporada y una deliciosa parrillada de carne con unas ricas patatas y pimientos verdes. El servicio ha estado excelente. Para la próxima visita nos queda pendiente probar los postres caseros con una amena sobremesa, pero queríamos aprovechar el buen tiempo y la buena luz para que mis padres conociesen el pueblo de Setenil de las Bodegas que está a 15min. Y nos fuimos a tomar el café allí.

 

 

 

 

 

Setenil de las Bodegas, bonito pueblo de Cádiz que forma parte de la ruta de los pueblos blancos. Pintoresco y con gran encanto declarado Conjunto Histórico (todo esto de google) que corroboro por lo pintoresco y gran encanto. Su particularidad es el gran tajo. Nosotros estuvimos hace un par de meses con la visita de mis cuñados de Argentina y lo conocimos con ellos.
A mis padres les ha gustado un montón lo característico del lugar. Dimos un paseo por las principales calles que están bajo las rocas y allí fue donde tomamos el café acompañado de una rica tarta de queso. No sin antes comprar algún producto de la zona. Como unas castañas para mi madre. Y Marcos que se acordaba de la vez anterior con sus tíos, y del lugar donde ellos le compraron un arco y flecha, ha completado el armamento narniano con una ballesta de madera gracias a los abuelos.

 

 

Nos hemos encontrado con las calles llenas de gente sentada en las terrazas siendo las cinco de la tarde y todavía de tapeo. Bonito ambiente de domingo. No nos quedamos mucho tiempo porque ya se notaba el fresquito paseando. La chica de la tienda donde compramos las castañas, nos contaba que eso no era frío. Que en cuanto caía la noche sí que refrescaba de verdad.

Bueno, espero que os haya gustado la ruta de hoy. Hemos sacado un montón de fotos. Y lo mejor, es que hemos disfrutado con los abuelos. Y los abuelos de Marcos y del aire libre.

2 Comentarios
  1. Guillo 1 año

    Tu relato contagia las ganas de recorrer esos caminos, y tus fotos gastronómicas hacen desear probar cada bocado sentado con ustedes!
    Excelente!
    Gracias por compartir!

  2. Autor
    Cris 1 año

    Gracias tio Guillermo 🙂 me alegra mucho que te guste!!!

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